viernes, 4 de diciembre de 2009

Grecia, puro Mediterráneo I

Son muchos los viajes que pueden hacerse por Grecia, nosotros, el verano pasado, optamos por tres islas y Atenas, ya que el calor puede incomodar para ver el interior. Eso lo dejaremos para otra oportunidad de volver a ese estupendo país.

Atenas

Volamos con Olympic Airlines el día que Atenas ardía por los cuatro costados, según el telediario. Sin embargo, no vimos ni una llama, ni desde el avión.

Habíamos cogido un hotel en el puerto del Pireo para pasar sólo unas horas antes de salir en el primer ferry de la mañana a Santorini. El Hotel Faros era bastante feo y algo caro, para su calidad. Todo fue un poco cutre esa noche. El Pireo tiene cero encanto, el hotel era un poco oscuro y la cena, un gyros grasiento con medio litro de cerveza (sí, así son los botellines).

Para colmo, como salíamos pronto del hotel, nos perdimos el desayuno, que estaba incluido, y no nos dieron ni un mísero bollito a cambio :-(.

A la vuelta de las islas, estuvimos otras 2 noches en Atenas. Esta vez nos alojamos en Hotel Novotel, muuuucho mejor. Tiene una terraza espectacular, con piscina y vistas al Acrópolis. Pena que yo estuviera volando de fiebre y me pasara la mitad del tiempo en la cama.

Atenas es fantástica, pero la cantidad de gente sospechosa por la calle es llamativa. Como no controlas la ciudad y, encima, vas de turista, tienes la sensación de que te vas a meter por el lugar equivocado en cualquier momento y te van a dejar pelao, pero, realmente, no tuvimos ningún problemas más allá de miradas inquietantes, jeje.

Fuimos por la mañana al Acrópolis con un calor del carajo. Es maravilloso, aunque está todo en reconstrucción. Santi y yo tuvimos una discusión absurda sobre lo especial o mediocre de la arquitectura de la antigua Grecia, ¡no se puede viajar con un tío que hace puentes! jajaja.

Bajamos a Monastiraki, lleno de restaurantes y terrazas y comimos en el famoso Thanassis. Muuucho más barato que las islas.

Por la noche fuimos a un restaurante recomendado por @inexit, en la zona de Gazi, muy de moda. Tiene una antigua fábrica de gas, que han reconvertido en centro tecnológico y hay muchos sitios de copas que parecen playeros, una lástima que me encontrara tan mal.

El restaurante se llama Mamacas y hay que reservar, si no, te quedas sin sitio. Me encantaría que hubiera sitios así en Madrid.

Al día siguiente, paseamos por Plaka, comimos en Platanos Taverna, un clásico y cenamos en cualquier lugar de Psirri, donde hay un ambiente muy interesante. Después fuimos a una terraza cerca del Acrópolis. Indecriptible el amientazo y el encanto de pasear por esa zona por la noche, es maravilloso.

Santorini

Cogimos un ferry de Hellenic Seaways, cuya reserva había hecho desde España, porque en verano te puedes quedar sin plaza. Son más caros que otros, pero van más rápido y, en vacaciones, ¡hay que aprovechar el tiempo!

Alquilamos un coche en el puerto. Hay diversidad de precios, de modo que es bueno comparar. Si te ven indeciso, te lo bajan ;-). También hay que saber que si alquilas cualquier vehículo, te cobran menos cuantos más días lo cojas, así que si vas a cogerlo por varios días, dilo.

Nuestro hotel, Smaragdi, estaba en Perivolos, al sur de la isla. Estaba fenomenal, con una piscina estupenda y los dueños muy majos, al ladito de la playa.



La playa es de arena negra y está llena de chiringuitos preciosos que, curiosamente, no tienen gente por la noche. Es a las 16:00 cuando más ambiente hay. Por la noche sólo vimos con marcha un restaurante tradicional donde un grupo de abuelos griegos cantaban, bailaban y tocaban el acordeón, más majos...

Por la tarde fuimos a ver el atardecer en Oia, junto a dos mil millones de personas. El pueblo es espectacular y tiene unos hotelitos muy lindos, con suites sobre la montaña con terracitas y piscinas privadas.

Hay numerosos restaurantes y tiendas chulas. Yo llevaba apuntado el 1800, pero echando un ojo a la carta y otro a mi bolsillo, lo descartamos. Fuimos, con unos amigos de Santi que andaban por allí, a cenar a la Bahía de Amoudi, cerca de Oia y cenamos pescado fresco elegido del mostrador en Katina. Las islas son caras comparado con Atenas.

Intentamos cumplir con la visita cultural en las ruinas de Akrotiri, pero nos empujaron a volver a la cultura gastronómica, ya que estaban cerradas y ni si quiera ponían un horario.
Al día siguiente fuimos a la Playa Roja. Es muy bonita, pero estaba llena de gente y, la arena, bastante sucia, llena de colillas. Comimos al lado, en Los Delfines, un restaurante genial, en una pequeña bahía de barquitos de pescadores. La comida buenísima, buen precio y un adormecedor sonido de olas. El dueño del restaurante salía a pescar de vez en cuando para servir a los clientes, más fresco imposible.


Por la tarde, seguimos las indicaciones de Alex, el amigo de Santi y fuimos a ver la puesta de sol a Santo Wines, una cooperativa de vinos que tiene un sitio estupendo en la parte más alta de la isla y donde puedes ver la puesta de sol con una cata de vinos y quesos, aaaaayyyyyy, qué delicia.

Fira, la capital, es como de cuento. Tomamos unos mojitos en Tithora, el garito más raro de la isla, jajaja, siempre encontramos estos bares discordantes. Echad un ojo a estas fotos. Ponían música heavy y grunge y los camareros, personajes dignos de una teleserie nos invitaban y nos invitaban a chupitos.

El siguiente día fuimos a una excursión al volcán, cosa que nos podríamos haber ahorrado con la resaca que teníamos :-(.

Comimos en Nikolas, en Fira, donde la noche anterior vimos que había una larga cola para cenar. Descubrimos el por qué, una comida para chuparse los dedos por un precio más que razonable.

Tomamos un té con hielo en una cafetería de ensueño con vistas a la caldera, probablemente, como dice @mcanabalb, uno de los lugares más bonitos del mundo.

Cenamos en Charlina, en Perivolos, donde los camareros me prepararon un plato de spaghetti con queso feta, porque dije que me dolía la tripa, jajaja, vaya remedio, bueniiiiiisimo. Con el remedio de pasta, me atrveví con un cóctel en Yazz, en Perissa, uno de los pocos sitios con ambiente nocturno de la zona.

martes, 4 de agosto de 2009

Venezuela, luces y sombras

Ni qué decir tiene que Venezuela es un país controvertido en todos los aspectos. Unos amigos estaban trabajando allí, así que el verano pasado les hicimos una visita, conociendo un país de luces y de sombras en todos los sentidos, partido por la mitad con grietas tan profundas que da vértigo mirarlas.

Una de las luces del país es su naturaleza. Si no hubiéramos estado medio de visita, la ruta podría haber sido otra, incluyendo Los Llanos y Mérida, como hacían otras personas que nos encontramos por el camino.

Nosotros volamos a Caracas con Santa Bárbara, la compañía venezolana que algunos llaman Santa Barbarie, pero… aunque lleva aviones islandeses del año catapún, te ponen según entras un copazo de ron Santa Teresa, para que te lo vayas tomando con calma, pana.

Caracas

Ciudad horrenda donde las haya, combina un paisaje increíble, rodeado de cerros verdes con una arquitectura horrorosa y múltiples favelas que impresionan quieras o no.
Nos quedamos en casa de unos amigos por el centro, al lado del Metro de Sabana Grande. El metro es lo más sorprendente construido en Caracas. Es moderno, seguro y funciona muy bien.

A pesar de lo peligroso de la ciudad, salimos varias noches por allí, visitando El Maní es Así o el sorprendente y divertido Moulin Rouge. Otra noche nos tocó cenar en Mamma Nostra, en el barrio pijo de Altamira y salir por el centro comercial de San Ignacio, lo que resultó bastante cutre, eso de salir por un mall y además, los pijos, son igualitos en el mundo entero.

Como ese año estábamos haciendo un master y vimos el caso Benihana y en España, no hay, decidimos ir a comer a uno en el Hotel Radisson Intercontinental, en Chuao, otra zona de pasta de la ciudad. Nada que destacar al respecto, la verdad.

Fuimos un día al centro, a ver el Palacio de Miraflores y algunos experimentos de recuperación arquitectónica del centro que quedan como islotes de inversión en obra pública en medio de un caos descomunal.

Subimos al Cerro del Águila en teleférico, cosa que no hay que dejar de hacer, un remanso de tranquilidad por fin. Nosotros volvimos a bajar en teleférico, pero, al parecer, lo chulo es bajar caminando.

Puerto Ordaz

¿Podría haber una ciudad más fea y peligrosa que Caracas? Sí, claro, Puerto Ordaz.
Llegamos en un vuelo de Aeropostal. La mayoría de los venezolanos desaconsejan esta compañía pública, pero realmente es barata, cómoda y puntual, ningún problema, excepto hacer reservas que sólo consigues hacerlas en persona en el aeropuerto. Te apuntan en un cuaderno y no te aseguran nada, pero suele haber sitio. Las compañías privadas no funcionan mejor.

Íbamos como paso intermedio en nuestro camino a Canaima, excursión que organicé desde Madrid con Cactus Tour, una pandilla de sinvergüenzas.

Afortunadamente sólo me timaron unos euros, tal y como veía venir, nos hicieron esperar horas hasta ir a buscarnos al aeropuerto, nos mintieron un poco…, pero todo lo demás salió bien.

Nos quedamos en la Posada Kaori, humilde y no muy terrible, si no fuera porque nuestro cuarto daba a los generadores que hacían bastante ruido por la noche. De todas maneras, estábamos tan cansados, que… Al menos los empleados eran amables.

Fuimos al parque de La Llovizna, donde nos cayó una tormenta monumental, pero es un parque realmente bonito. Ya no nos daba tiempo a ir al otro parque famoso de la ciudad y nuestro conductor no nos quiso llevar a ningún otro sitio que no fuera el Orinokia, ¡otro centro comercial! Según él, era lo único seguro para pasear. Terminamos cenando en un Friday’s y bebiendo cervezas a saco, mientras veíamos las olimpiadas en la tele muy triste.

Canaima

Al día siguiente salimos para Canaima. El vuelo es impresionante. Si el día es despejado y los pilotos se enrollan, pueden llevarte a sobrevolar el Salto del Ángel. Pero de todos modos, el lugar es impresionante.

Los guías de Canaima, indígenas, son súper profesionales y atentos. Los campamentos son un tanto cutres, pero bueno.

Te llevan varias horas en canoa por el Churún. A nosotros nos cayó una tormenta de unas tres o cuatro horas, pero aguantamos. Llegamos al campamento de hamacas al pie del Salto y los guías prepararon pollo en vara asado, que no pollo "embarasado", muy rico.

Al día siguiente subimos a pie hasta quedar en frente del Salto, con unas vistas espectaculares. Es una excursión para no perdérsela, sin duda.

Choroní

Decidimos hacer una excursioncita a Choroní, pueblo más o menos cercano a Caracas, lleno de locales disfrutando de la playa.

Cogimos un autobús, o más bien buseta con la cumbia a todo trapo hasta Maracay y allí otra a Choroní. Según empezó el viaje, la caja de cambios de la buseta se estropeó, así que, sin ninguna explicación por parte del conductor o del revisor, fuimos a un pueblo a buscar una manivela.

Cuando la encontramos, el conductor se puso a arreglar la buseta, mientras otras, ya empezaban a adelantarnos.

Después seguimos viaje y nos paró la policía, que nos hizo bajar a todos, menos a un niño de un cerrito de Maracay que se nos acopló todo el viaje y que se escondió bajo los asientos. Nos pusieron en fila las mujeres en una, los hombres en otra y nos pidieron la documentación.

Tras interrogar a un italiano despistado y un rato de espera, seguimos camino.
Para ir a Choroní, hay que atravesar un puerto de montaña, que supongo, es parte del Parque Natural Henri Pittier. Precioso, pero la carretera era vieja, llovía a cántaros, se formaban ríos y nuestra buseta seguía con la caja estropeada, parando de vez en cuando a ajustarla, tocando la bocina a 70km/h y sacando medio vehículo de la carretera en cada curva.

La primera hora fue hasta divertida, la tercera se me hizo dura y tuve que contener casi un ataque de ansiedad.

Choroní es curioso, porque muestra un buen abanico de clases sociales, compartiendo espacio (qué raro) en Venezuela. Mis amigos estaban la Posada El Picure, en el pueblo, a unos kilómetros de la playa. Cuando llegamos nosotros, mucho más tarde de lo esperado, ya no había lugar, así que nos fuimos para la playa a buscar alojamiento. Tras varias horas, decidimos gastar más pasta de la prevista y nos alojamos en el Hostal Casa Grande. La verdad es que después de tanto estrés y la tralla que llevábamos encima, nos supo a gloria bendita una piscina, el aire acondicionado y un añorado toque europeo.

Salimos a cenar, arepa, por supuesto por el paseo marítimo, vimos bailar tambor y a dormir en nuestras súper camas.

A la mañana siguiente diluviaba, así que nuestra ilusión de ir a Chuao, se echó a perder. Un par de megapijos venezolanos, nos invitaron a sentarnos en su mesa para el desayuno y tras contarles cómo habíamos llegado, nos ofrecieron llevarnos de vuelta a Maracay en su Mercedes. Muuuucho mejor, ¡debo confesar!

Nos regalaron su cava (nevera de poliespán) con vodka incluido. El gran invento venezolano de ir a la playa con nevera, sombrilla y mucho alcohol, es sin duda, uno de los grandes aprendizajes del viaje.

Chichiriviche

De ahí, decidimos tirar para Chichiriviche, otro lugar de vacaciones bastante popular. El pueblo es casi tan feo, como los demás. Realmente parece Texas o algo así, pero además, sucio. Se nota que es un país petrolero.

Nos quedamos en la Posada Orioli Chipi. Muy correcta y con buen precio que logramos negociar, ya que no había luz cuando llegamos. Pero después estuvo bien, con su piscinita y todo. El dueño es tan antipático como es habitual allí, pero es una antipatía sin maldad, más bien de desgana. En realidad el hombre se portó muy bien con nosotros. Nos arregló una excursión en peñera (barca) a las Cuevas del Indio y de la Virgen y después nos quedamos en Varadero.

A la noche fuimos a cenar a un restaurante vasco del paseo marítimo, bastante malo y caro y con unos compatriotas bastante poco amigables.

Al día siguiente queríamos ir en peñera a alguno de los cayos de Morrocoy, en concreto a Cayo Sombrero, pero era el más lejano y nadie quería compartir barca hasta allá. Terminamos juntándonos con una familia hacia el Cayo Peraza, paradisíaco y resultó que nos encontramos con el rodaje de un anuncio de una cadena de Reggeaton. Si nos reconocéis moviendo la popola, los más blanquitos y sosos somos nosotros.

Los Roques

Muchas expectativas al respecto. Cuando ves fotos del Caribe, te imaginas una paz increíble, un placer inmenso…, bueno, no es oro todo lo que reluce. Aquí no hubiéramos aguantado más de los tres días que estuvimos.

El plan consiste en quedarse en una posada con todo incluido. Te ponen el desayuno, te preparan una cava con comida y bebida y te arreglan una peñera para que te lleve donde digas, a cualquier isla del arrecife. Allí pasas varias horas con un sol criminal y mejor dentro del agua, porque si no, te comen los zancudos.

Menos mal que decidimos bucear dos días (vimos hasta una barracuda) y el resto del tiempo hicimos snorkel o nos bebimos todo el vodka del mundo.

En realidad es un lugar increíble, supongo que como pocos en el mundo. Corales, azules, agua transparente, los peces de infinitos colores, impresionante.

Por la noche cenas en la posada, te tomas algo en los dos chiringos para guiris que hay y punto.

Nosotros nos alojamos en la Posada La Laguna. Sin aire acondicionado y con unos baños poco inodoros. No obstante la casa era bonita. Lo mejor: la comida de la dueña, que siempre fue abundante y deliciosa. Lo peor…, prefiero no escribirlo…., que sea una sorpresa si alguna vez vais. Recomendación: no vayáis a esa posada si no hay más clientes en la casa, ¡muchos más!

Algunas cosas deliciosas

El jugo de guanábana, la arepa de reina pepiada, el Santa Teresa de naranja, los patacones callejeros, el vodka con naranja en la playa, los corales submarinos.

lunes, 27 de julio de 2009

Bilbao, festival, playa y pintxos

Este mes de julio, ha estado entretenido. Buenos conciertos y una escapadilla a Bilbao al bbk live.

Salimos el jueves 9, por la mañana desde Madrid, por la carretera de Burgos y decidimos que, como comer en el camino suele ser un asco, esta vez lo íbamos a tratar de evitar por todos los medios y lo conseguimos.

Gracias a 11870 y la Blackberry, se pueden encontrar estas cosas (dudo que en el curro me la hayan dado para estos menesteres, pero bueno, jeje). Paramos en el Hotel Landa, donde un par de huevos con morcilla, unas croquetitas de jamón y una ensaladita, nos hicieron disfrutar de un rato agradable en un lugar muy, muy chulo.

Llegamos a Bilbao, que estaba precioso y nos alojamos en el Hotel Barceló Nervión. Muy bien ubicado, estupendo en cuanto lo que se necesita en un hotel y fenomenal de precio. Dos únicas pegas:

1.- el señor de la recepción más antipático que vi en mi vida
2.- aparcar es caro

Enseguida nos pusimos rumbo al festival. Los autobuses que ponen desde San Mamés hasta Kobetamendi pasan muy a menudo, así que llegamos pronto.


Críticas del festival

Aprovecho la ocasión para poner aquí una pequeña crónica sobre el festival que hice para un foro de música donde aprendo muchas cosas.

jueves

llegamos a medias de Vetusta Morla. No me gustan mucho, así que fuimos a tomar unas cervezas, pero lo que sonaba no estaba tan mal. En este festival varios grupos me han gustado más en directo que enlatado, supongo que eso está bien.

The Ting Tings, divertidos, muy monos y tal, pero nada al lado de otros conciertos de este tipo de musica bailonga como la fiesta que monta la menos mona y más gordita de Gossip o la divina Roisyn Murphy. A estos les queda un rato todavía....

Editors (sí el tío sigue estando impresionante) un poco pesaos, la verdad. La primera vez que les vi en el Summercase me gustaron por su directo, pero dos veces...., nada nuevo y bastante tristones.

Depeche Mode, lo disfruté como una enana. Una lección de profesionalidad y de cómo seguir dándolo todo con temas que has cantado 8 millones de veces, teniendo 20 años más que los demás, medio enfermo, en fin... Para mí el que pone el corazon en lo que hace, ya me vale la entrada, la espera, el dolor de piernas y lo que sea, ya estoy con ellos desde el minuto 1.

Basement Jaxx, muy divertidos y apropiados para las altas horas y el bailoteo precarpa. Me recordaron mucho a !!!

viernes

llegamos al final de Supergrass, sin elementos de juicio, pues.

Babyshambles, como les habíamos visto el año pasado en el Minifib, esta vez les vimos de lejos. Correctos, pero con parón por gamberrada de Doherty que, al parecer, rompio un monitor.

Dave Mathwes Band sonaron muy bien, pero para quien le guste el estilo clásico sureño americano.

Chris Cornell muy, muy rockero, por momentos los modernitos parecía que iban a largarse del festival. El tío canta estupendamente, pero al igual que los anteriores, muy fiel a lo clásico.

Kaiser Chiefs recuperó el ánimo de los más jovenzuelos gracias a sus himnos dignos de cualquier estadio en Manchester o de Liverpool. Divertidos, pero tan básicos que me da un poco de pudor.

Jane's Addiction, con el perdón del Sr. Gahan, lo que más me gustó del festival. Se ve que estoy de maduritos, jaja, o es que donde hay talento y pasion la edad es una anécdota... Un loco maravilloso Perry Farrell, más quisieran los demás!

Echo and The Bunnymen, es el grupo que te tiene que gustar para molar mogollón, no? Pues no molo NADA! Coñazo total!!

sábado

llegamos a medias de Asian Dub Foundation, pero estuvieron fenomenal, este es más mi rollo, jeje.

Primal Scream una decepción total. Un grupo mediocre que no pasará nunca a primer nivel, con un directo peor que sus discos (que sí me gustan), fríos, desafinados y sin mucha gracia.

Placebo... Tengo que empezar diciendo que no me gusta mucho este grupo..., a pesar de eso hay que reconocer que tienen un buen espectáculo y algunas canciones muy, muy buenas, pero el resto, que era del nuevo disco, un poco plano. Este señor canta tan nasal por alguna razón en particular?

Fischerspooner, how to describe him? ¿Veis Little Britain? Pongo un enlace para ilustralo: http://www.youtube.com/watch?v=xJ1l5s3vr-4 Pues eso. Algunos comentarios durante el concierto: suena un poco a Pet Shop Boys, pero sin talento; madre mía está destrozando sus propios temas; ¡por dios que se calle ya este señor! Lo único a destacar es que lleva un ballet y están curradas las coregografías.


Los pintxos y la playa

El viernes nos fuimos de pintxos por el casco viejo, intentando seguir esta ruta, recomendada por un compi del trabajo, bilbaíno: http://bocadorada.com/sitios-para-beber/bar/pintxos-por-el-casco-en-bilbao/, pero como no teníamos ni idea del tema del horario, del hecho de que se va de pintxos de 12:00 a 14:00 más o menos, pues sólo pudimos catar el primero. Este sitio estaba bien, pero era bastante caro.


Después nos metimos en cualquier sitio de la C/del Perro a tomar una cazuela de bacalao igualmente rica y cara.
En el festival, nos encotramos con otra colegea, bilbaína de pro, que el sábado nos llevó a su pueblo: Algorta, precioso, a la zona antigua de pescadores a tomar unas rabas, ricas, ricas... Después fuimos a comer a una cervecería, donde lo típico es la tortilla de patata y el pollo asado, muy bien de precio y, para terminar, café en el chiringuito de la playa de Barrika. Si tienes ganas de escaleras, llévate el bañador para un chapuzón.

El domingo, antes de salir, fuimos directos a uno de los sitios de pintxos a los que nos había dado tiempo el viernes, Irrintzi, mucho más asequible en precio y un sitio amable donde los haya.


sábado, 25 de abril de 2009

Oporto, más que vinos

Pasamos la semana santa en Oporto. La oferta era irresistible: Ryanair + Hotel (3 noches con desayuno) 100€ por cabeza. Así que ahí estábamos nosotros, como no podía ser de otra manera.

Para que los vuelos de Ryanair salgan por un precio razonable, tienes que llevar sólo equipaje de mano y sólo una pieza por persona. Aparentemente son muy estrictos con esto, pero mientras yo trataba de aplastar mi ropa para meter el bolso dentro de la maleta de cabina, nos quedamos para los últimos y, yo creo que, aunque hubiésemos llevado un tractor, hubiéramos pasado, porque lo que ya les preocupaba era la hora y no el equipaje.

El Hotel, era muy barato. La mejor tarifa la encontré con Hostel Bookers, te cobran el 10% por internet y el resto en el hotel al que vayas, muy bien. El Hotel Menfis está razonablemente cerca del centro, justo en el límite de la cutrez que puedo soportar sin protestar y su relación calidad/precio es perfecta.

Oporto es una preciosidad de ciudad, a pesar de la falta de mantenimiento del centro histórico. Una de cada tres casas está abandonada y es una pena. Portugal se lo ve empobrecido y, en medio de esta crisis, ver el telediario daba escalofríos: despidos, impagos... Mucha gente pidiendo por la calle, portugueses, y servicios públicos deplorables, por lo que pudimos experimentar al llamar a urgencias cuando uno de estos señores que piden por la calle sufrió un ataque delante de nuestras narices. Llamábamos y nadie contestaba, lamentable.

No obstante, allí estábamos tratando de disfrutar de sus encantos, que son muchos.

Desde el aeropuerto se llega en metro a la ciudad. Muy moderno y barato, se agradece.

El primer día, desayunamos al lado del mercado de Bolhao. Las cafeterías en Oporto son estupendas, baratas y atendidas por gente agradable, así que te llevas una buena bienvenida aunque llegues a las 7 de la mañana, como nosotros.

Paseamos toda la mañana, dado que no podíamos hacer el check in hasta las 12:00. Bajamos al río, cruzamos el puente de Eiffel, tomamos un Porto en un bar llenito de hombres en Vilanova de Gaia. Podríamos haber entrado en uno de los lodges de las bodegas, pero nos pareció más guiri. Aunque quizás era más guiri que yo entrara en un bar con 30 hombres como si nada. El señor nos puso unos bollos de bacalao muy ricos. Después entraron otros españoles y les puso vermut blanco con cerveza. Ya nos interesamos por la curiosa mezcla y el camarero se explayó en explicaciones varias sobre las ventajas del preparado. Luego, tampoco era para tanto, pero nos echamos una charleta.

Después nos acercamos a una cafetería en el muelle del río, que está lleno de sitios modernos, tipo puerto de Barcelona. Bogani Café resultó de lo más agradable, nos echamos en un sofacito a tomar el famoso vermut con cerveza y Porto blanco y estuvimos como una horita leyendo. Fuera llovía y fue un rato muy agradable.

Tras el descanso decidimos seguir una de las recomendaciones que había encontrado en Internet, pero..., claro, son mucho mejores las recomendaciones en persona. El sitio se llama Pedra Alta y es una especie de McDonald's del marisco, un asquete, vamos.

Por la noche fuimos a cenar a un restaurante muy agradable en la orilla del Duero, de la parte de Oporto, Chez Lapin. Muy turísitico, pero moderado en precio, calidad más que aceptable y mucho encanto. Sobre todo, está abierto hasta tarde, cosa poco común en Portugal.

Otros restaurantes que nos gustaron
  • Museo de Arte Contemporânea. Fundación Serralves: además del propio museo, bastante intersante, comimos en el restaurante. Quizás demasiado caro y no tan buena calidad como la fama que le precede. Pero está bien cambiar de tipo de comida por un día.
  • Casa do Pescador en Afurada, donde comimos una calderiada de muerte.
  • O Bacalhoeiro en Vilanova de Gaia: barato, bacalao al horno delicioso. También abre hasta tarde.
  • Cafeína, en Foz. Restaurante de moda en zona pija, ni se os ocurra pedir pasta ni bacalao, los entrantes perfectos y una cuidadísima carta de vinos.
  • Restaurante Shis, este se lleva la mejor puntuación del viaje: comida exquisita, lugar chulo, chulo casi dentro de la playa, ya más atlántica que de río. No hay que perdérselo.
Cafés y garitos

  • A Brasileira, no llegamos a entrar, porque aunque es originalmente un café precioso, sólo funciona como restaurante.
  • Café Ancôra Douro, con wi-fi y estudiantes, lleno de placas de estudiantes que hacen dedicatorias al café donde debieron de pasar la mitad de la carrera.
  • Passos Manuel, el garito más in de Oporto. En la misma calle hay otro sitio que vale la pena, pero no recuedo su nombre, así como tampoco recuerdo el nombre de un club siniestro improvisado por cuatro colgados dark de Oporto que el olfato de Santi supo encontrar, claro.
  • La noche siguiente, el mismo DJ de Passos Manuel, estaba casualmente en el 31. Buen sitio para unos bailes, pero menos fashion.

lunes, 6 de abril de 2009

Granada, tierra soñada

Antes de que se me olviden los tips granaínos, ahí van.

Tapas

La Antigüalla es un bareto en la C/Elvira donde te ponen, con la primera caña, un sandwich con papas fritas y con la segunda una pequeña hamburguesa. Vale 2€ cada caña. No sabemos qué más ponían porque ya era mucho bocata pal cuerpo.

Cunini, recomendación de Ilde, un jienense venido a granaíno que sabe lo que se hace. Con la primera caña nos pusieron cazón adobado buenísimo, por nuestra cuenta pedimos la ensaladilla con gambas que nos había recomendado Ilde y con la segunda, nos pusieron unas croquetas pichís, pichás. Total: 10,60€ y se van dos personas comidas. Plaza de la Pescadería.

Terracitas junto al Darro al pie del Albaicín. Da igual en la que te sientes, lo importante no es la calidad de los bares, sino el entorno. Un placer de verdad.

Comprar el periódico y sentarse en cualquier plaza de Granada, al solecito con un tinto con blanca, no tiene precio (como dice el anuncio).


Comida y Cena

Las primeras cenas en Granada estaban organizada por gente del trabajo, de modo que la comida era excelente, pero fuera de carta, por lo que no sabría decir si merece la pena ir por tu cuenta. La más especial fue en La Chumbera, en el Sacromonte, con espectáculo flamenco incluído, muy auténtico todo. Lo más impresionante es que fue después de una visita guiada a la Alhambra de noche. Fantástico todo.

Decidimos comer sentados uno de los días. Elegimos bien, sin duda. El restaurante se llama Arrayanes en la Cuesta Marañas y tienen comida magrebí auténtica. Pedimos hummus, que estaba de muerte, creo que el mejor que he probado nunca y eso que soy fan. Arroz basmati con verduras, que no tenía nada del otro mundo y pastela de pollo, exquisita.
No tenían alcohol, aunque lo descubrimos cuando ya habíamos decidido hacer un homenaje al Islam y dejar de tomar cerveza como alemanes. Tienen una limonada con menta que se sale. El dueño es un showman.

Una de las noches nos dimos el homenaje romántico, con cena en el Albaicín. Justo al lado del Mirador de San Nicolás, donde estuvimos un rato embobados con la Alhambra y los hippies con malabares de fuego, está el Huerto de Juan Ranas. El restaurante tiene una terraza increíble, seguramente se está mejor en verano. Nosotros estuvimos en el salón, que tiene unas cristaleras que dan a la Alhambra con vistas increíbles. Habíamos pedido una buena mesa y nos pusieron en segunda fila, cuando la mesa de la primera estaba vacía... Detalles feos. La dueña era un poco tiesa y creemos que no le gustó nada que pidiéramos lo más barato de la carta y para compartir. El camarero, sin embargo, estuvo muy simpático. Le preguntamos cuántas botellas de Pingus de casi 1.000€ vendían al año. Dijo que en dos años, una y nos contó las desventajas de este tipo de vinos que la gente pide, por lo general por ostentación y rechaza, por lo mismo. Justo al rato, nos contó que en la mesa de al lado acababan de rechazar un Vega Sicilia. Estimamos, así, a pissinasso, que en esa mesa habían perdido unos 100€ y en la nuestra habían ganado 50€, así debió de ser porque de pronto la señora se puso más agradable.
Pedimos escarola con ajo y trufa negra, cus-cus de cordero y tallarines de sepia (no con sepia) y un Raimat rosado. De postre uno de esos de chocolate a muerte. El sitio es bastante caro, pero bueno, te das el capricho de cenar en un sitio realmente especial.


Té y Shisha

Otro de los placeres de Granada, a parte de lo cultural, claro está. Son un poco caras también, pero descubrimos el té paquistaní con leche, delicioso y nos hicimos con un cargamento.

Tuvimos la suerte de poder cambiar las teterías de a 3€ el té y 10€ la Shisha, por un puesto en una feria gastronómica que había justo al lado del hotel. Unos argelinos encantadores vendían té a 1,5€, te invitaban a otro y te regalaban el vaso. La sisha a 5€ y encima nos pusimos todos a divagar sobre el funcionamiento de la misma, hasta la medio desmontamos y dibujamos esquemas y diferenciales de pesión en un cuaderno. Estarán en breve en El Escorial.


Hotel

Senator Granada Spa, está fenomenal de precio (aún más para nosotros, pues nos mantuvieron el precio acordado por la organización del evento anterior). El desayuno perfecto y del Spa no podemos decir nada, porque costaba 18€ y nos pareció un exceso. Buena situación, requetelimpio y un trato estupendo, como si fuera de 5 estrellas.

New York, New York

@anillahg ha pedido a la comunidad tuitera recomendaciones para un viaje a Nueva York.

Además de los clásicos que han aparecido como respuesta a su solicitud, yo le había propuesto una actividad que me perdí cuando estuve: las fiestas de los sábados por la tarde en la PS1 (Public School nº1) en Queens, una extensión del MOMA que empezó como temporal, pero que se ha consolidado como la parte, quizás, más interesante del museo y una excusa perfecta para salir de Manhattan y asomarte al otro Nueva York.

Aunque @anillahg no va en verano y no podrá disfrutar de las fiestas que se hacen sólo desde julio a septiembre, ir a ver la PS1 es un must, como se dice en los mundos fisnos.

Para ella recupero un viejo mensaje que envié en el verano de 2007 a mis colegas y rescato algunos tips que pueden ser de interés.


Brunch

La novia de Ars, nuestro anfitrión, nos llevó a un sitio, muy de Sexo en NY, que se llama Isabella's. La comida estaba rica, pero sobre todo el sitio era muy chulo, a pesar de tener la terraza ubicada bajo unos andamios, porque la calle estaba en obras. Con unas cuantas plantas, unas lamparas monas y unos ventiladores, el sitio parecía un jardín. Todos los camareros me hablaban en español, lo que me reafirma en mi pinta de latina. Tambien es verdad que en ese lugar todas las chicas llevaban vestidos primaverales, floreados o de colores pastel, como a juego con la decoración, excepto yo, claro. Ese mismo día, me compre un vestido floreado para hacer brunch, ¡vamos hombre!

Otro día, Jessica, nos llevó a Penelope, que estaba fenomenal, la comida mejor que en el anterior y el sitio un poco menos pijo, pero muy agradable.


Comidas, Cenas y Otros Placeres

En el Meat Packing District, después de ver las tiendas más guapas de la ciudad, comimos en Pastis, un bistró de lo más agradable y chic. El barrio es lo más, hay que dedicarle por lo menos una mañanita entera y reservarse las pelas para los caprichos para usarlas ahí y algo en el Soho y en las tienditas de Brooklyn Heights, porque las famosas gangas del barrio chino no existen y en Century21 sólo se encuentran regalos para la abuela.

Una de las noches Jessica, gran guía de la ciudad, nos llevó a cenar a una auténtica barbacoa coreana. No recuerdo el nombre del sitio, pero yo creo que era esta: Chung Moo Ro. Fue divertido porque ella, de origen oriental, nos enseñó cómo se tenía que comer cada cosa, envolviendo la comida en hojas de lechuga gigantes. Estuvo curioso y la comida riquísima.

Otra de las noches les invitamos nosotros, en agradecimiento a su hospitalidad, a cenar en Buddha Bar. Superchachipirulidelamuerte, pero, aún habiendo reservado, tuvimos que esperar casi una hora a nuestra mesa.

Otro gran descubrimiento fue el helado de yogurt con toppings. Un vicio malo, malo: Pinkberry.


Copas

El East Village es definitivamente el barrio para los españolitos de a pie. Tan a gustico, que hasta se puede fumar en algunos sitios. Tengo que preguntarle a Santi cómo se llama su lugar favorito, que es supercutre, divertidísimo y tiene un karaoke genial los domingos.
Según se baja del metro, hay un bar de esos medio español, medio cubano. Es cutre, pero tenía buena música en directo y se podían tomar un par de mojitos decentes.

El 205 Club, un sitio de los "recomendados", muy fashion. Para unas cervezas y para bailar un rato. Nosotros tuvimos a Moby un ratejo ahí bailando al ladito. Creo que ahora el sitio ha cerrado.

"Cielo", un garito muy chulo en una zona medio portuaria que da un pelín de cague en la parte oeste de la ciudad. Para llegar tuvimos que preguntar varias veces. Una parejita a la que preguntamos llamó amablemente al teléfono de información de Google, ¡sí señor! Google tiene un teléfono de información que es 1-800 (el número gratis en USA) y después las teclas del móvil correspondientes a la palabra google. Dices New York, New York, el sitio que quieres encontrar y te mandan un sms con la dirección, ¿qué te parece? El sitio es muy cool y nos dejaron entrar (oye, que antes de nosotros tiraron a varios). En fin, que bailamos un buen rato, muy buena música. Recomendable.

Los NO!

En primer lugar, un sitio en el que se nos ocurrió sentarnos para comer. No todo es guay en NY. El día que íabamos al Gugggenhim era bastante tarde, de modo que decidimos comer directamente en el primer sitio que vimos. No sé por que no me fijé en que el logo del restaurante era una chapa de perro y un hueso.... El caso es que el sitio era bastante guarrete, los camareros algo antipáticos (muy raro allí). Pero lo más increíble es que al lado nuestro había un bebedero para perros donde todos los vecinos del barrio paraban para saciar la sed de sus canes. ¡¡¡Qué asco!!! Tenía el lametazo de perro metido en el oído y encima la camarera les acaraciaba. Dudo que después se lavara las manos, aunque en todos los baños pone "los trabjadores están obligados a lavarse las manos antes de volver a su puesto", pues esta tocaba los perros alegremente. Luego nos contó Ars que los fines de semana ponen unos 5 perros de la perrera en la terraza para que la gente los adopte. El hecho me parece loable, el lugar ¡equivocado!

En segundo lugar, el sitio de moda de los pijos españoles que viven en NY: Marquee. Para esto te pasas por las fiestas de Pozuelo y ya ves a tíos borrachuzos con zapato castellano.


Pues esto es todo, espero que te sirva @anillahg. Pásatelo en grande!!!

Primera Entrada

Esta es la primera entrada de Viajes y Curiosidades. Nunca me había planteado crear un blog, pero últimamente, las consultas de colegas cuando salen de viaje, solicitándome recomendaciones, me hizo pensar que quizás sí tenía cosas que contar que pudieran ser de interés para los demás.

Este fin de semana, comiendo en Granada con Santi, mi compi, pensamos que igual sí que podríamos publicar las opiniones que en ese momento estábamos compartiendo sobre los lugares que habíamos visitado. Y estos lugares, señores, no son precisamente monumentos, ni museos o blibliotecas. Nuestro turismo se basa en lo gastronómico, principalmente, que no deja de ser interesante.

Echándole una pensada, creo que este blog recogerá por un lado las opiniones personales que tengamos sobre los lugares que visitamos, dado que estamos de pingo mucho tiempo, así como los sitios por los que nos movemos habitualmente en Madrid. Seguramente aparecerán posts sobre conciertos, dado que es otro de nuestros preferidos en cuestión de ocio.

Pues lo dicho, bienvenidos y bienvenidas, porque aquí redirigiré a quien me vuelva a preguntar, oye Almu, dime un sitio para comer en..........

Manduca, lugares y musiquita

¿Quién quiere más? ¡Espero que os guste!

Seguidores