Para que los vuelos de Ryanair salgan por un precio razonable, tienes que llevar sólo equipaje de mano y sólo una pieza por persona. Aparentemente son muy estrictos con esto, pero mientras yo trataba de aplastar mi ropa para meter el bolso dentro de la maleta de cabina, nos quedamos para los últimos y, yo creo que, aunque hubiésemos llevado un tractor, hubiéramos pasado, porque lo que ya les preocupaba era la hora y no el equipaje.
El Hotel, era muy barato. La mejor tarifa la encontré con Hostel Bookers, te cobran el 10% por internet y el resto en el hotel al que vayas, muy bien. El Hotel Menfis está razonablemente cerca del centro, justo en el límite de la cutrez que puedo soportar sin protestar y su relación calidad/precio es perfecta.
Oporto es una preciosidad de ciudad, a pesar de la falta de mantenimiento del centro histórico. Una de cada tres casas está abandonada y es una pena. Portugal se lo ve empobrecido y, en medio de esta crisis, ver el telediario daba escalofríos: despidos, impagos... Mucha gente pidiendo por la calle, portugueses, y servicios públicos deplorables, por lo que pudimos experimentar al llamar a urgencias cuando uno de estos señores que piden por la calle sufrió un ataque delante de nuestras narices. Llamábamos y nadie contestaba, lamentable.
No obstante, allí estábamos tratando de disfrutar de sus encantos, que son muchos.
Desde el aeropuerto se llega en metro a la ciudad. Muy moderno y barato, se agradece.
El primer día, desayunamos al lado del mercado de Bolhao. Las cafeterías en Oporto son estupendas, baratas y atendidas por gente agradable, así que te llevas una buena bienvenida aunque llegues a las 7 de la mañana, como nosotros.
Paseamos toda la mañana, dado que no podíamos hacer el check in hasta las 12:00. Bajamos al río, cruzamos el puente de Eiffel, tomamos un Porto en un bar llenito de hombres en Vilanova de Gaia. Podríamos haber entrado en uno de los lodges de las bodegas, pero nos pareció más guiri. Aunque quizás era más guiri que yo entrara en un bar con 30 hombres como si nada. El señor nos puso unos bollos de bacalao muy ricos. Después entraron otros españoles y les puso vermut blanco con cerveza. Ya nos interesamos por la curiosa mezcla y el camarero se explayó en explicaciones varias sobre las ventajas del preparado. Luego, tampoco era para tanto, pero nos echamos una charleta.
Después nos acercamos a una cafetería en el muelle del río, que está lleno de sitios modernos, tipo puerto de Barcelona. Bogani Café resultó de lo más agradable, nos echamos en un sofacito a tomar el famoso vermut con cerveza y Porto blanco y estuvimos como una horita leyendo. Fuera llovía y fue un rato muy agradable.Tras el descanso decidimos seguir una de las recomendaciones que había encontrado en Internet, pero..., claro, son mucho mejores las recomendaciones en persona. El sitio se llama Pedra Alta y es una especie de McDonald's del marisco, un asquete, vamos.
Por la noche fuimos a cenar a un restaurante muy agradable en la orilla del Duero, de la parte de Oporto, Chez Lapin. Muy turísitico, pero moderado en precio, calidad más que aceptable y mucho encanto. Sobre todo, está abierto hasta tarde, cosa poco común en Portugal.
Otros restaurantes que nos gustaron
- Museo de Arte Contemporânea. Fundación Serralves: además del propio museo, bastante intersante, comimos en el restaurante. Quizás demasiado caro y no tan buena calidad como la fama que le precede. Pero está bien cambiar de tipo de comida por un día.
- Casa do Pescador en Afurada, donde comimos una calderiada de muerte.
- O Bacalhoeiro en Vilanova de Gaia: barato, bacalao al horno delicioso. También abre hasta tarde.
- Cafeína, en Foz. Restaurante de moda en zona pija, ni se os ocurra pedir pasta ni bacalao, los entrantes perfectos y una cuidadísima carta de vinos.
- Restaurante Shis, este se lleva la mejor puntuación del viaje: comida exquisita, lugar chulo, chulo casi dentro de la playa, ya más atlántica que de río. No hay que perdérselo.
- A Brasileira, no llegamos a entrar, porque aunque es originalmente un café precioso, sólo funciona como restaurante.
- Café Ancôra Douro, con wi-fi y estudiantes, lleno de placas de estudiantes que hacen dedicatorias al café donde debieron de pasar la mitad de la carrera.
- Passos Manuel, el garito más in de Oporto. En la misma calle hay otro sitio que vale la pena, pero no recuedo su nombre, así como tampoco recuerdo el nombre de un club siniestro improvisado por cuatro colgados dark de Oporto que el olfato de Santi supo encontrar, claro.
- La noche siguiente, el mismo DJ de Passos Manuel, estaba casualmente en el 31. Buen sitio para unos bailes, pero menos fashion.