Antes de que se me olviden los tips granaínos, ahí van.
Tapas
La Antigüalla es un bareto en la C/Elvira donde te ponen, con la primera caña, un sandwich con papas fritas y con la segunda una pequeña hamburguesa. Vale 2€ cada caña. No sabemos qué más ponían porque ya era mucho bocata pal cuerpo.
Cunini, recomendación de Ilde, un jienense venido a granaíno que sabe lo que se hace. Con la primera caña nos pusieron cazón adobado buenísimo, por nuestra cuenta pedimos la ensaladilla con gambas que nos había recomendado Ilde y con la segunda, nos pusieron unas croquetas pichís, pichás. Total: 10,60€ y se van dos personas comidas. Plaza de la Pescadería.
Terracitas junto al Darro al pie del Albaicín. Da igual en la que te sientes, lo importante no es la calidad de los bares, sino el entorno. Un placer de verdad.
Comprar el periódico y sentarse en cualquier plaza de Granada, al solecito con un tinto con blanca, no tiene precio (como dice el anuncio).
Comida y Cena
Las primeras cenas en Granada estaban organizada por gente del trabajo, de modo que la comida era excelente, pero fuera de carta, por lo que no sabría decir si merece la pena ir por tu cuenta. La más especial fue en La Chumbera, en el Sacromonte, con espectáculo flamenco incluído, muy auténtico todo. Lo más impresionante es que fue después de una visita guiada a la Alhambra de noche. Fantástico todo.
Decidimos comer sentados uno de los días. Elegimos bien, sin duda. El restaurante se llama Arrayanes en la Cuesta Marañas y tienen comida magrebí auténtica. Pedimos hummus, que estaba de muerte, creo que el mejor que he probado nunca y eso que soy fan. Arroz basmati con verduras, que no tenía nada del otro mundo y pastela de pollo, exquisita.
No tenían alcohol, aunque lo descubrimos cuando ya habíamos decidido hacer un homenaje al Islam y dejar de tomar cerveza como alemanes. Tienen una limonada con menta que se sale. El dueño es un showman.
Una de las noches nos dimos el homenaje romántico, con cena en el Albaicín. Justo al lado del Mirador de San Nicolás, donde estuvimos un rato embobados con la Alhambra y los hippies con malabares de fuego, está el Huerto de Juan Ranas. El restaurante tiene una terraza increíble, seguramente se está mejor en verano. Nosotros estuvimos en el salón, que tiene unas cristaleras que dan a la Alhambra con vistas increíbles. Habíamos pedido una buena mesa y nos pusieron en segunda fila, cuando la mesa de la primera estaba vacía... Detalles feos. La dueña era un poco tiesa y creemos que no le gustó nada que pidiéramos lo más barato de la carta y para compartir. El camarero, sin embargo, estuvo muy simpático. Le preguntamos cuántas botellas de Pingus de casi 1.000€ vendían al año. Dijo que en dos años, una y nos contó las desventajas de este tipo de vinos que la gente pide, por lo general por ostentación y rechaza, por lo mismo. Justo al rato, nos contó que en la mesa de al lado acababan de rechazar un Vega Sicilia. Estimamos, así, a pissinasso, que en esa mesa habían perdido unos 100€ y en la nuestra habían ganado 50€, así debió de ser porque de pronto la señora se puso más agradable.
Pedimos escarola con ajo y trufa negra, cus-cus de cordero y tallarines de sepia (no con sepia) y un Raimat rosado. De postre uno de esos de chocolate a muerte. El sitio es bastante caro, pero bueno, te das el capricho de cenar en un sitio realmente especial.
Té y Shisha
Otro de los placeres de Granada, a parte de lo cultural, claro está. Son un poco caras también, pero descubrimos el té paquistaní con leche, delicioso y nos hicimos con un cargamento.
Tuvimos la suerte de poder cambiar las teterías de a 3€ el té y 10€ la Shisha, por un puesto en una feria gastronómica que había justo al lado del hotel. Unos argelinos encantadores vendían té a 1,5€, te invitaban a otro y te regalaban el vaso. La sisha a 5€ y encima nos pusimos todos a divagar sobre el funcionamiento de la misma, hasta la medio desmontamos y dibujamos esquemas y diferenciales de pesión en un cuaderno. Estarán en breve en El Escorial.
Hotel
Senator Granada Spa, está fenomenal de precio (aún más para nosotros, pues nos mantuvieron el precio acordado por la organización del evento anterior). El desayuno perfecto y del Spa no podemos decir nada, porque costaba 18€ y nos pareció un exceso. Buena situación, requetelimpio y un trato estupendo, como si fuera de 5 estrellas.
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